Errores clásicos de gimnasio

El gimnasio es un paraíso para los que nos gusta el deporte, pero también puede ser una pesadilla de tiempo perdido para aquellos que no tienen una idea clara de las actividades que van a hacer. Entre tanta máquina, clases, música y gente, pueden que tus esfuerzos se diluyan y a pesar de asistir todos los días, sientes que te ves igualito. 

Si, eso pasa. Para ver cambios, no sólo tienes que ir al gym, sino hacer tu trabajo. Y si sientes que lo estás haciendo pero tu cuerpo sigue viéndose como la primera vez, fíjate que no estés cometiendo estos errores clásicos del gimnasio.

 

- No saber qué hacer: un clásico, sobre todo en los principiantes. Llegas con todo el ánimo del mundo pero las energías se diluyen al encontrarte perdido en el recinto. No sabes que máquinas usar, no sabes que clases tomar. Muchos terminan haciendo horas interminables de cardio o sólo "cruls de bíceps" para sentir que hicieron algo. Lo mejor es que vayas con una guía preparada. Que sepas qué músculo vas a entrenar cada día, cuántas repeticiones y sets. Planifica tu semana de manera que puedas entrenar varios grupos musculares y no te quedes pegado "sólo brazos" o "sólo piernas". También planifica tu entrenamiento cardiovascular. Todo esto tiene que estar de la mano de tus metas. Es decir, quieres ganar masa muscular, tu entrenamiento no debería basarse en actividades cardiovasculares, por ejemplo. Y si te sientes muy perdido, siempre puedes recurrir al personal del gimnasio para que te de una mano en la utilización de las máquinas o pensar en invertir en un entrenador personal, que te guiará en tu proceso.

- Levantar más peso de lo que te corresponde (o muy poco): haz escuchado aquello de ¿"los extremos son malos"? Pues bien, funcionan igual para el gimnasio. Muchas personas, en el ánimo de ver cambios más rápido piensan que tienen que ir más allá de lo que su cuerpo permite. Utilizan pesos que van mucho más allá de sus capacidades, haciendo movimientos a medias, mal hecho, sin la estimulación correcta al músculo y más peligroso aún, con más posibilidades de lesionarse. No porque levantes más peso, vas a ver más cambios. Y esto pasa igual con aquellas personas que agarran pesas mínimas y hacen repeticiones hasta el infinito. Yo siempre digo, si las pesas que utilizan pesan menos que tu cartera, no sirven. Eso de hacer "muchas repeticiones, poco peso porque quiero definir" es un mito (que trataremos en otro post). Lo ideal es que la pesa que uses te cueste levantara pero puedas hacer un movimiento con rango completo de principio a fin. No que puedas hacer medio uno a duras penas pero tampoco que puedas hacer 45 hasta el infinito

- Quedarte pegado con tus rutinas: otro de los errores comunes es ese que hemos cometido todos y parte del amor. Si, cuando amamos el ejercicio, lo amamos mucho y lo queremos hacer todo el tiempo igual, nos hace sentir bien, nos da alegría, nos satisface. Pasa entre principiantes y avanzados. Encontramos una rutina que nos gusta, que podemos hacer bien, que seguramente nos dio resultados en un principio y no la soltamos. Por qué? Porque caemos en esa zona de confort. La hacemos bien y no sentimos necesidad de cambiar. Pasa tanto con las pesas con el ejercicio cardiovascular. Puede ser una rutina de hombros que amas o trotar a cierta velocidad en la treadmill. Repetimos aquello que nos sale bien. Pero esto no supone un desafío para el cuerpo y si bien en un principio puede que hayas visto ciertos avances, no vas a ir más allá. Así como puedes acostumbrar a tu cuerpo a parte a cierta hora, a comer a cierta hora, a dormir a cierta hora, con el ejercicio pasa el mismo proceso adaptativo. Y si bien puedes estar en forma, seguramente dejarás de avanzar. ¿Cuál es la solución? Por supuesto que lo más básico: cambiar. Puedes cambiar desde tu rutina de ejercicio, el peso que usas, las repeticiones hasta el descanso que tomas entre set y set. En el departamento del ejercicio cardiovascular, también hay muchos cambios que puedes realizar. Subir la velocidad, hacerlo por más tiempo, realizar intervalos o simplemente cambiar de ejercicio (correr por la bicicleta por ejemplo). Si bien no es lo ideal hacer cambios todas las semanas, cada cuatro, seis u ocho semanas, dale un sacudón a tu rutina.

 

En esto del fitness hay siempre hay lugar para avanzar y evolucionar. Es un juego cuerpo-mente, de desafío y acomodo. Y sobre todo, organización. Con tus metas claras, vas a lograr lo que te propongas.


Clementina Ramos
Clementina Ramos

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